Sin ninguna duda que ha sido uno de nuestros mejores momentos. Disfrutar de esta ola solos. Cinco tios contra unas pequeñas masas de agua con unas cuantas rocas sueltas por el pico y frente a un acantilado bastante chungo para salir con tabla y no te digo nada si es sin ella.
Solo lo hemos podido catar cinco veces y quitando el primer baño, el 7 de enero creo recordar, junto con Tino Aja y Fernando Riego que fue algo más tranquilo (y eso que Tino se dió un golpe en la nariz con la tabla...... luego vimos que nada importante), el resto de baños han sido de tensión máxima. Ese día fue el que más pequeño lo hemos cogido. De dos y medio a tres metrillos. Y tanto la entrada y la salida la pudimos realizar tirándonos desde el mismo acantilado y luego sorteando los escalones de lastras que había. Una pequeña odisea para empezar. Pero eso sí, luego eso fue un autentico parque de atracciones. Como siempre, nos fuimos calentando al ver las surfeadas de los demás y cada vez con algo más de confianza fuimos metiéndonos más hacia el pico. Eso y el hecho de disfrutar de unas espectaculares vistas en un día totalmente soleado pues como que no se nos va a olvidar nunca. Por lo menos a mí.
La salida como os he dicho antes la realizamos por las rocas y luchando contra la corriente que te saca para afuera y las olas que cuando cargan contra el acantilado rellenan esos "escalones" de agua y así te dejan salir......Bien, no? Fácil. Jajajajajaja. Pues eso, jajaja cuando ya estas en tierra firme porque antes no mucha, la verdad.
En el resto de los otros baños la cosa estuvo un poco más jodida y menos divertida. En el segundo de ellos que nos dábamos Tino y yo (el primero para el resto de los Branins: Varín Cotera, Juanan Casanova y Miguel Gandiaga "Gandy") solo para entrar, como por las rocas no podíamos pues las espumas que llegaban a ellas eran bastante grandes, tuvimos que entrar por la playa y así tras estar comiendo olas y olas de dos a dos y medio a cuchillo después de pasar esto todavía nos quedaba casi un kilometro más de remada. Para ir calentando. Luego a mí se me soltaron los velcros del invento en la parte de la tabla. Cuando me caí y noté el tirón pensé que se me había roto. Al tirar de él y comprobarlo me puse a nadar y vi la tabla que la tabla se había quedado relativamente cerca flotando un poco lejos del acantilado. Varín fue rápidamente a por ella y consiguió dármela. Intentamos salir de la zona por la que las olas iban rompiendo pero no nos dio tiempo y vino una serie. ¿Qué hice? Pues como no me dio tiempo a poner el invento, cuando llegó el espumon me di la vuelta hacia abajo como suelen hacer los longboarders y abrace la tabla tan fuerte como pude hasta que el revolcón me la arranco.
Al salir a flote esta vez la tabla estaba un poco más cerca de las rocas y Varín, al que le estaré eternamente agradecido, volvió a ir a recogerla. Esta vez de la que fui nadando hacia la tabla ya iba con el invento preparado en la boca para ponerlo en cuanto cogiese la tabla. Y así hice en cuanto me la paso. No acabamos encima de las rocas por un par de metros. Cuando salimos de ahí estaba con tal sobredosis de adrenalina que estuve como una hora luego sin coger olas descansando un poco. Bueno, descansando, relajándome y que estaba acojonado. Pero eso sí, ese día hubo unas olas de la ostia. El resto de los compañeros se estuvieron poniendo morados.
En otro de los baños, el mar que estaba todavía mas gordo, la entrada por la playa ya fue el descojono. Eso fue pura selección natural. Primero entraron Varín y Gandy. No comieron nada. Tuvieron suerte. Luego fue el turno de Juanan y para ser sincero comió un poco más de lo normal. Veinte minutos comiendo en las orilleras. No estaba nada mal. El tercer turno fue el mio. Y creo que comí lo que por general me tocaba en un día así más lo de Varín y Gandy. Tan solo 45 minutos comiendo, intentando entrar hasta que reventado aborte MISIÓN. Si, con mayúsculas. Porque no podía ser otra cosa que una misión.
Me cambié entonces, tan rápido como pude y me fui para el sitio que tenemos para visualizar la ola más de frente y así poder sacarles unas fotillas. Y las que vais a ver abajo son alguna muestra de lo que hubo en ese baño. Y eso que yo ya llegue tarde y alguna fue incluso mayor.
Este año la temporada va llegando a su fin pero espero volver a catarla pronto. ¡Pero sin sustos! ¡Que ya hemos tenido bastantes! Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. Pues creo que lo somos un poquillo más.
Solo me quedan un par de cosas: primero agradecer a Txema Haya por las sesiones de fotos que nos ha tomado allí y a Gary Ingelmo por el pedazo de video que se trabajo. Y segundo, a mi buen amigo Jesús Chocan, que en el momento del invento estaba con una tensa enorme y su teléfono preparado para llamar al 112. (Menos mal que no hizo falta, brother! Si no.......)
Hasta cuando vuelva a caer el Serrucho estaremos pendientes, por si tendríamos que ir a serruchear un poco antes de colgar el pincho por esta temporada. Algunos vaqueros se han quedado sin poder disfrutar de esta ola y sus cabalgadas. No os preocupéis que os tendré informados cuando llegue el momento.
Enjoy surfing!!!!!









Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar