Ayer terminé el día después de varias clases, una de surfing y tres de paddle, un poco cansado. Lógico. Pero sobre todo con un subidón de la leche y la razón de ello fue la última de las clases que tuve la ocasión de dar, en este caso a Daniel, un chico invidente que se acercó hasta San Vicente a disfrutar de sus vacaciones. La clase se presentaba como un reto para nosotros dos. Y aunque a pesar de que se lo paso como un crío chico tan solo pudimos disfrutar de la clase y el paseo de rodillas.
Se debió de quedar con una espinita clavada por no haber podido ponerse de pie y por esa razón hoy volvió a repetir.
Yo también soy un poco cabezón en ese aspecto y si no lo conseguí a la primera mi objetivo sería primero que disfrute pero después conseguir que se ponga de pie, que es su ilusión, tan pronto como pueda y como él quiera.
Comenzamos la clase preparando el material. Paseito para bajar la SPS KAYAK 11´x 32´´ 6´´ con su respectivo remo y su respaldo que sería en principio para Daniel y luego una Starboard Wopper 10´x 34´´ para mí por si prefería cambiar. Luego fui a por mi compañero mientras la gente nos miraba como un poco extrañados. A alguno me daban ganas de decirle "¡Sí, es ciego y va a hacer SUP!". Estamos muy acostumbrados a ver estas cosas como raras y no debería de ser así.
El principio de la clase lo realizó sentado hasta que iría teniendo mas "toma de contacto" con un medio en el que no esta habituado a estar. Pero lógicamente al final de la clase intentaríamos ponernos de pie. Cuando accedió a ello lo primero que hicimos fue dejar en la orilla mi tabla y la silla de la Kayak y utilizamos solo una tabla. La SPS Kayak. Yo fuií remando un momento y el de rodillas sentado al lado. Luego intento ponerse de pies y a pesar de que nos costaba mantener el equilibrio lo conseguimos. Primero juntos. Luego el solo.
En vista de que cada vez aguantaba un poquito más el siguiente paso era el remo. Y fuimos a por él. Ya casi estaba hecho. Y efectivamente. Como con cualquiera, sus primeras paladitas fueron pequeñas. Casi sin fuerza. Pero a medida que iba cogiendo confianza eran mas potentes y avanzaba mas y mejor.
No se quien de los dos habrá disfrutado más estas dos tardes pero puedo asegurar que es la mejor clase que he dado hasta el momento. Vamos ...... todo un lujazo el haber tenido la oportunidad de haber hecho tan feliz a una persona haciendo uno de mis deportes favoritos.
¡Gracias Daniel!
Seguro que el último día surfeamos una ola. Ya veras...... Dame tiempo.



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