Es una extraña, mala y cojonuda adicción de la que espero no salir nunca. Ni cuando sea viejo, si es que llego a ello.
Y la vuelta no estuvo nada mal. Con la posibilidad de disparar en Santa Marina un día con olas un poco grandes, aunque no tanto como me esperaba, pero sentadito en la moto. sin sufrir con las aletas. Ya no me acuerdo de eso....Jajajaja.
Para no dar mucho la lata mañana os enseñaré alguna más. No muchas de golpe que os agobiáis, lo sé.
¡Feliz año a todos!

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