Pues nada. A la aventura. Y pedazo de aventura. Según llegué al acantilado, me dieron ganas de subir a dejar la cámara para coger la tabla y entrar al agua, pero después de un rato viendo la jugada pues como que se me quitaron las ganas.
No paraban de llegar olas. O lo que es lo mismo, no había un momento de calma con el que te pudieses colar hasta dentro sin comer. De hecho, por comer, comieron todos. Unos más que otros. Solo dos bravos pudieron entrar y luego disfrutar de unas buenas bajadas. Los otros dos bravos se tuvieron que conformar con salir y a pesar de todo, salir bien. ¡Vaya sustillo!
Deberíamos de tenerlo en cuenta antes de comenzar una aventura que ya de por sí vemos de antemano que es complicada, pero al final.....tiran más dos tetas que dos carretas.
Seamos positivos, mañana será otro día y seguro que tendremos más suerte. Tendrá que ser en otro lado, de acuerdo, no tengo todo el tiempo que quisiera para disfrutarte.. pero ese momento tranquila. Llegará.


No hay comentarios:
Publicar un comentario