La semana pasada fue una semana muy intensa de surfing. Muchos días con un swell consistente que duraba un día tras otro, haciendo las delicias de todo el mundo. Buenas olas, con buen viento offshore peinando las crestas de las olas........¡Otoño! Ahora sí que podíamos decir que el otoño había llegado a nuestra costa para alegrarnos un poco y quitar esas ansias de buenas olas y algunos tubos los más afortunados.
Uno de esos días en que las previsiones daban una buena subida en el mar amanecía de camino al Pais Vasco, dirección a Mundaka junto a Oscar Gómez. Pero las previsiones esa mañana fallaron un poco y el mar no llegó a entrar del todo. Aún así se pudieron ver buenas olas, alguna de ellas en las series que iban entrando algo más grande de lo normal. mucha gente, sí. Pero una vez que vas hasta allí, pues como que eso no me importa. "¡Si hay que luchar,se lucha! Ya se irán saliendo." Esa fue mi manera de afrontar el baño para no rayarme. Y aunque al principio he de reconocer que casi no lo consigo, con el tiempo fui pillando una y otra más, y otra. Y la gente se fue saliendo. Y de esa forma iba cogiendo más.
Así hasta completar un baño de casi cuatro horas que se me paso hasta rápido. No cogí ningún bombazo de los buenos pero considero que cogí olas lo suficientemente buenas y largas como para salir con una enorme sonrisa en mi cara.
Fue salir del baño y ya tenía a Oscar esperando con ganas de más marcha. Ya me dijo que su intención era hacerse el doblete de Mundaka y Meñakoz. Así que dicho y hecho. Pa´ Meñakoz que fuimos con la fuego llena de pinchos con mucho pintail e inventos largos.
Nunca había estado en este spot tan mítico de olas grandes. Creía que iría a estar más pequeño ya que en Mundaka no había entrado el mar que se esperaba pero fue llegar y ver a varios de los asiduos tamañeros como se relamían de la que se ponían el traje mientras yo iba a echarlo un ojo para ver como estaba, por donde se entraba, si la entrada y salida era fácil o muy complicada. Pero sobretodo para ver el percal que había. ¡Y le había! ¡Joder que si le había! Cinco metros pasados y alguna de seis que se escapaba me quitaron las ganas de meterme en un momento.
Al principio pensé en tan solo entrar a ver las olas desde dentro y si acaso intentarlo en alguna, pero esa serie me borro de un plumazo ese pensamiento. A favor mio he de decir que entre el baño de Mundaka y que casi no había comido nada no tenía el cuerpo para mucho viaje mas. Estaba casi exhausto y meterme en un berenjenal de esos sin estar al 100% creo que sería un gran error. Por esa razón, lloré, y preferí quedarme a ver como el resto de grandes surferos iban disfrutando uno tras otro de las olas que iban llegando contra el acantilado.
Asombra ver como tales masas de agua se van acercando desde mar adentro, van aproximándose rápidamente hasta la costa y rompen frente a ese gran acantilado a escasa distancia. Buenos huevos los que hay que tener para surfear esa ola con ese tamaño. Os envidio de una manera sana. Espero algún día tenerlos tan grandes como vosotros. De momento me conformare con mis bajaditas, entrenando para que la siguiente vez que te visite te vea desde dentro.
Agur Meñakoz, nos vemos este invierno!

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