Después de casi tres meses y medio por tierras Vallisoletanas, las aguas parecen bajar cada día un poco más tranquilas y eso hace que un día casi de verano, como el que hemos tenido hoy, hayamos podido descargar la tabla del coche, hincharla en un momentin y mojarla por las aguas dulces y turbias del Pisuerga a su paso por la capital Vallisoletana. ¡Que ganas tenía de subirme en una tabla y remar y remar! Con la mente absolutamente en blanco. Sin pensar en nada. Solo remar, como un bucle. Una y otra vez. Eso si que es relajación y lo demás es cuento.
Y si a esto le sumas la cantidad de vistas con las que me he ido descubriendo camino, la cantidad de patos y demás animales que prácticamente ni se inmutaban al pasar a su lado......el no va más!!!!
Mañana habrá que repetir la experiencia al salir del trabajo. Dan solete y eso tengo que aprovecharlo sí o sí.
El paraje en cuestión en un poco más río arriba de la Playa de Las Moreras. Por donde está el Centro de Piragüismo Narciso Suarez. Aunque el coche me toco dejarle un poco lejos y tuve que cargar con la tabla, luego, lo que es la entrada y salida con ella es perfecto. Me queda a unos 10 míseros kilómetros de casa por lo que está bastante bien para repetir casi a diario y por lo menos quitar el mono de agua.
Al llegar al sitio en cuestión, la gente que me veía pasar con ese pedazo trasto por mitad del paseo, descalzo y demás, me miraba con cara de "donde ira ese gilipollas". Jajajaja. Pues muy fácil........ a disfrutar la vida, amargados! Jajaja.
Así que, ya sabeís...... aprovechadla, que se nos escapa y solo tenemos una.
¡¡¡¡¡Saludos!!!!!




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