jueves, 16 de junio de 2016

SUPEANDO CON AVIVA

Este pasado sábado día 11 de Junio me acerqué hasta la ciudad de Salamanca para supear por las tranquilas aguas del Rio Tormes. El motivo fue que tenía una cita pendiente con el que seguramente haya sido mi mejor alumno hasta el día de hoy o por lo menos aquel con el que más he disfrutado al hacer mi trabajo. Él se llama Daniel Martín Anaya, un chico SUPer especial que a pesar de ser invidente, lo ve todo con una mirada especial y única.

Me acuerdo cuando este pasado verano hicimos las primeras clases de SUP. Cinco días de clases seguidos que se nos hicieron increíblemente agradables y por lo menos para mí fueron un reto personal realmente gratificante.
Tras esos días de SUP en la Playa de El Tostadero, en San Vicente de la Barquera, Daniel me ofreció la posibilidad de realizar una jornada de SUP con varios de los chicos de la FUNDACIÓN AVIVA de Salamanca, entidad sin ánimo de lucro, que tiene como finalidad defender los derechos y mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y de sus familias, orientada a la inclusión y la participación en la comunidad.
Así pues, y aprovechando que por motivos laborales estoy bastante cerquita de Salamanca, me acerqué a pasar una jornada estupenda con un solete muy agradable, poco viento (lo cual me hizo más sencilla toda la actividad tanto a los participantes como a mí) y así de paso deleitarme con la gastronomía salmantina.

Después de poco  más de una horita de viaje llegamos a casa de Dani y desde ahí fuimos hacia el embarcadero en el cual desarrollaríamos toda la actividad. Lo peor como siempre fue el descargar las once tablas y ponerse a hincharlas. Menos mal que había muchos brazos fuertes y con ganas de colaborar que me hicieron más fácil todo. Aún así...... me voy a tener que comprar un hinchador eléctrico.
Una vez hinchadas (o infladas que diría alguno.....jejeje) todas las tablas comenzamos por las cuestiones teóricas y técnicas para luego poco a poco ir haciendo desfilar a todos los chic@s por el embarcadero, coger una tabla y .......a disfrutar!!!!
Como en cualquier otra clase hubo gente a la que se le daba mejor o peor, pero de lo que no cabe duda es de que las caras con las que volvían todos al embarcadero me hacían pensar que se lo estaban pasando bastante bien. De hecho creo no conocer todavía a alguien que tras una clase de paddle me haya dicho que no le gusta o le parezca aburrido. Engancha!.......y lo sabes!

Daniel se paso casi todo el día en el agua. De hecho creo que solo en dos de las clases se quedó fuera mientras yo iba paseando con Mercedes, una de las chicas de Aviva, en una de las clases y acompañando a Rubén, el hermano de Dani, quién me dio un buen paseo por el rio.

Durante la tarde, hubo algo más de meneo y tuvimos que hacer varios grupos más. Hubo quien al final no pudo meterse o no quiso hacerlo...... pero prometió hacerlo la próxima vez. ¡¡¡Apuntado queda!!!

Desde aquí, solo me queda dar las gracias a Dani y su familia por pedir los permisos pertinentes para desarrollar la actividad, por hacerme disfrutar aún más si cabe de mi trabajo y lo más importante: por luchar junto con el resto de padres y madres que forman AVIVA por la inclusión y la participación de sus hijos y amigos en la comunidad.















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